Confieso que las asiáticas no me matan, pero a veces encuentro unos especímenes de ojos rasgados que me producen morbo. Hoy les presento una galería de orientales. Les advierto que no sé si es la misma, son distintas y mucho menos sus nombres. No queda otra que considerar este pequeño homenaje como un tributo a aquellas mujeres que con mucho esfuerzo nos muestras sus curvas desde el otro lado del planeta.

 

 

 

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